Los caballos (tenemos 17) forman parte del equipo, y les tenemos un inmenso respeto y cariño. Por eso precisamente no utilizamos bocado, ni herraduras, que causarían daño a sus articulaciones. Por algo no nacen de manera natural en sus cascos… Asimismo, las sillas de montar que utilizamos llevan sudadera y protección en las cinchas.

Intentamos que los caballos se encuentren en un medio lo más natural posible para ello. Por eso viven en libertad en un gran terreno, y gracias a esto nunca están nerviosos a la hora de salir a pasear, sino relajados y contentos.

Quien prueba a pasear con nosotros establece una relación emotiva con el caballo desde la salida hasta la llegada. Por eso animamos a nuestros jinetes a coger al caballo, cepillarlo, ensillarlo y darle una ducha cuando acaba el paseo. Todo forma parte de ese “ritual” que ayudará a acercarle al caballo y a crear lazos de confianza entre los dos.

Valoramos mucho que nuestros caballos sientan que, dando lo mejor de sí mismos a nuestros clientes, también puedan recibir lo mejor de ellos. Todos nuestros caballos han nacido con nosotros o han sido escogidos por sus cualidades especiales. Para nosotros todos son preciosos, y explicaremos a cada jinete cuáles son las virtudes de cada uno, porque todos son diferentes. Asimismo intentaremos asignarle el caballo que más le convenga, para que la “química” sea perfecta 🙂